Nuestro estado de ánimo es tan
variable porque la causa y la base en la que se sustenta es inestable,
cambiante y sin consistencia.
Nuestro ánimo casi siempre está a
merced de lo de afuera.
Nuestra alegría es tan inestable
como los estímulos que la provocan.
¿Por qué esperar que ciertas
cosas nos vayan bien para estar alegres?
Hay algo que siempre está bien,
está perfecto, completo
Hay algo que es y está como tiene que ser y estar.
Ese algo es nuestra realidad
verdadera, lo que somos en lo más profundo de nosotros mismos ¿por qué no
alegrarte por ello?

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