Los que quieran ser dignos de representar el mensaje de
amor en el mundo que levanten su rodilla del suelo de delante de los altares,
de los crucifijos y las reliquias religiosas. Que dejen de adorar estatuas y de
repetir una y otra vez oraciones y rituales inútiles, porque en eso nada hay a
de Amor. Que tiendan la mano al hermano que sufre sin esperar nada a cambio,
sin hacer alarde, sin buscar hacer prosélitos, siempre con humildad, y entonces
así podrán sr llamados discípulos del amor.

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